Somos tierra animada que camina
El siglo XX asistió a la disolución de las utopías ante la hegemonía del pensamiento único y el nuevo paradigma de la globalización. En Seattle, los manifestantes se pronunciaron contra la consideración del mundo como una mercadería. En ningún otro período de la historia se había logrado el censo de los pobladores del planeta así como la evidencia científica de que es posible la eliminación de la humanidad por un desastre nuclear o por la progresiva degradación del medio ambiente. Somos seis mil millones en expansión. Malraux había dicho que "el siglo XXI será un siglo espiritual o no será". Ante la aporía de un mundo sin sentido, víctima de una espiral desarrollista y consumista, se alzan voces en la sociedad civil que reclaman la recuperación de nuestras señas de identidad como personas responsables que quieren afirmar el sentido del vivir; aún en la hipótesis de que la vida no tuviera sentido. De concepciones ilustradas que pusieron toda su esperanza en el triunfo de las luces de la Razón se pasó al poder totalitario de los mercados guiados por el único norte del crecimiento económico y de los beneficios. Consideraron a los seres humanos y a las riquezas naturales como "recursos" para ser explotados; aunque para ello nos arrancaran el futuro. Al mito del "cuanto más, mejor" se opone la propuesta de que "cuanto mejor, más". No se trata de negar los logros de las ciencias y las conquistas de las técnicas; al contrario, tenemos que servirnos de ellas como instrumentos de libertad, de justicia y de solidaridad que presidan las relaciones sociales. Las nuevas tecnologías nos han hecho tomar consciencia de vivir en un mundo global en el que todos los seres estamos relacionados y sólo podemos sobrevivir en armonía con la naturaleza. Es preciso recuperar la dimensión holística ante el reduccionismo que nos aplasta y consume. Nos sabemos tierra que camina, vecinos planetarios, ciudadanos del mundo con un corazón a la escucha que, en el respeto y la acogida del otro, podemos establecer redes de solidaridad que sostengan al que cae, lo devuelvan a su puesto y nos extendamos horizontalmente en un progreso humano presidido por la única consigna admisible: el derecho a buscar la felicidad. Esta convicción creciente transforma las relaciones económicas, políticas y de poder en proyectos comunes de calidad, de serenidad y de realización personal y social. Ante el malestar que presidió la loca carrera económicofinanciera, armamentista y competitiva de años anteriores se perfila en el horizonte una aurora que anuncia como posible otra forma mejor de convivencia en la que cada ser humano pueda decir serenamente "Yo sé quien soy y mi vivir es indisociable del de las demás personas, de los animales y las cosas que componen el universo." La experiencia de viajar a bordo de un planeta azul nos ha hecho tomar conciencia de que éste no es ilimitado y de que sólo cabe un desarrollo endógeno, sostenible, equilibrado y global. El ser humano ha recuperado el centro de nuestras preocupaciones, pero éste no es concebible desgarrado de sus raíces en la tierra que lo sostiene. Vivir es un quehacer y la libertad, como la justicia, son tareas insoslayables. Nadie nos va a conceder los derechos humanos y sociales fundamentales; todo lo demás, podrán reconocerlos. Que no es poco pues es lo que distingue a un régimen democrático de los que no lo son. Y si nadie nos tiene que mandar, es preciso tomar lo que nos corresponde porque hemos sabido que en la tardanza está el peligro. El gran secreto era que no había secreto, y el nuevo paradigma consistía en que no había paradigma. Mientras esperábamos al amanecer para ponernos en marcha, la luz nos ha invadido junto con los gritos de las gentes que entonan cantos de esperanza y del ansia de plenitud para la que han nacido. Ya nadie acepta el soborno de sacrificarse por una humanidad o por un paraíso prometido para un mañana que cede ante la impetuosa realidad del presente; aquí y ahora. No queremos cantos de libertad sino convertir antiguas utopías en objetivos políticos. Que si algo hubiera al atardecer de la vida lo acogeríamos como bienvenido. Para que, en el atardecer de nuestras vidas, cuando volvamos la vista atrás, no tengamos que lamentarnos al considerar la persona que pudimos haber sido. Una vez más, en el principio era la acción. La palabra vino después para dar nombre a las conquistas del espíritu y a los logros sociales de las comunidades. Porque nos sabemos con derecho a lo necesario porque existimos, y no para existir. Sociedad solidaria Tenemos que refundar una nueva economía, más solidaria. Hay que rescatar la vida política de la invasión de los poderes financieros. Es preciso erradicar los paraísos fiscales con la misma decisión con que se lucha contra el terrorismo, las armas químicas o las mafias de los narcotraficantes. Podemos imaginar entre todos una distribución del trabajo y de las rentas más equitativas en una economía plural que reconozca el papel del mercado, la función del sector solidario y el inaplazable reconocimiento del derecho a disfrutar del tiempo liberado. Nadie ha nacido para trabajar, trabajamos para vivir y para ser felices. Es preciso invertir en educación, sanidad, vivienda y preservación del medio ambiente. Es preciso reconocer el derecho universal a disfrutar de los saberes acumulados por las generaciones precedentes. Nadie puede patentar un nuevo conocimiento pues éste descansa siempre en el esfuerzo de quienes nos han precedido. No es descabellado reconocer el derecho a una renta básica con independencia de la raza, el estatus familiar, profesional o relacionado con el lugar de nacimiento. En la aldea global todos somos ciudadanos sujetos de derechos y de deberes, no objetos de la benevolencia de nadie ni de la exigencia de los poderes que jamás serán absolutos sino siempre delegados. La esclavitud, el poder de unas minorías, la marginación de pueblos o por causa de género, la prepotencia de las castas sacerdotales, guerreras o dinásticas han sido barridas por la conquista de las libertades expresada en sociedades democráticas y plurales. ¿Por qué no va a ser posible imaginar una sociedad más justa y solidaria si los grandes logros de la humanidad se hicieron realidad porque alguien los soñó primero? La nueva riqueza descansa en la inteligencia, en el saber, en la revolución del conocimiento que nos ofrece la capacidad de innovar en lugar de producir a partir de materias primas. Einstein sostenía que en tiempos de crisis sólo la imaginación es más importante que el conocimiento. La vida nos va en darnos cuenta de que estamos en la cima de la mayor crisis que haya afectado nunca a la humanidad. Asumir el desafío conduce a la vida, negar la evidencia nos devuelve a la horda. Cultura de paz La UNESCO ha publicado el Informe Un mundo nuevo para enfrentar los desafíos de la explosión demográfica, del hambre, de la pobreza, de los conflictos armados, del riesgo nuclear, de la contaminación del medio ambiente, del hacinamiento urbano, de la destrucción de los mares, de la escasez del agua cada vez más explotada como oro azul, del calentamiento del planeta y de la desertificación, del agotamiento de las energías, del ensanchamiento del abismo entre ricos y pobres en esa espiral suicida que se incrementa cada año. En una palabra, el desafío se plantea para encontrar los medios que nos permitan pasar de una cultura de violencia a una cultura de paz. Desde la caída del Muro de Berlín, en 1989, y cuando podíamos esperar la transformación de los recursos empleados en la guerra fría en una sociedad de bienestar, hemos asistido a la ignominia de treinta guerras vivas alimentadas por los fabricantes de armas y por los mercaderes de intereses que devastan enormes regiones del planeta. No puede ser admisible que se sigan gastando 800.000 millones de dólares anuales en armamento cuando, con esa cantidad, se podría proporcionar alimento, salud, educación básica, garantizar la salud reproductiva de las mujeres y preservar el medio ambiente para todos los seres humanos. Esos son los datos del Informe del PNUD de 1998. No más guerra. La pobreza Hay pobres que no tienen que comer, otros que no pueden acceder a la cultura, otros que no saben que son pobres y otros que no saben que son personas. Más de 3.000 millones de personas sobreviven en el umbral de la pobreza con menos de 2 dólares al día. Y más de 1.000 millones padecen hambre durante toda su existencia. 1.500 millones de seres no disponen de vivienda y cerca de 2.000 millones no tienen acceso al agua potable. 300 millones de niños trabajan catorce horas diarias por un dólar al día. Un millón de niños menores de 12 años entran cada año en el mercado de la prostitución. La pobreza es femenina, porque el 70% de los marginados del mundo son mujeres. Hay alimentos para todos, no sólo se trata de un problema de distribución sino de que los oscuros intereses han hecho del hambre un arma estratégico. Junto a la denuncia de este genocidio es menester alzarnos con propuestas alternativas como las que aportan los estudios y la acción de pujantes organizaciones surgidas en la sociedad civil. Podemos erradicar la pobreza. Desarrollo sostenible Si todos los habitantes de la tierra mantuvieran el ritmo de consumo que tienen los países ricos del Norte sociológico, EE.UU., Unión Europea y Japón, harían falta tres planetas como la Tierra. Si el modelo de desarrollo que se propone a los pueblos empobrecidos del Sur, (4/5 de la humanidad), previos los ajustes estructurales impuestos por el FMI, el BM y el OMC, pudiera sacarlos del desarrollo, la capa de ozono desaparecería en menos de 25 años. Los recursos no renovables se volverían contra sus explotadores y se pondría en peligro la vida de las generaciones venideras. Si fuera cierto que el modelo de desarrollo propuesto por el Norte conduce a la resolución de los problemas de la humanidad empobrecida y explotada, ésta necesitaría de un "quinto mundo" para que, a su vez, lo explotara como los países ricos explotan al llamado "tercer mundo". Como sabemos, el "cuarto mundo" lo forman los millones de seres que pueblan las bolsas de pobreza y de miseria dentro de los ricos países del norte. No se trata de visiones apocalípticas. La humanidad ha logrado las conquistas técnicas necesarias para autodestruirse. "¿Quién nos enseñará a dominar nuestro dominio?"... Explosión demográfica Está demostrado hasta la saciedad que, en donde quiera que las mujeres han tenido acceso a la educación y a los medios de formación que las capacitan para desempeñar las mismas responsabilidades que los hombres, no existen problemas de explosión demográfica. No hay una sola excepción. Al contrario, en Europa el problema demográfico es el inverso: envejece la población y se requiere la activa colaboración de las riquezas que aportan los inmigrantes. Y esto continuará así hasta que, en sus países de origen, esos pueblos hasta ahora explotados por el Norte recuperen el control de sus destinos. Los países ricos deben acostumbrarse a considerar de esta forma a la inmigración, no como problema, sino como desafío e interpelación que exigen propuestas valientes e imaginativas. Es necesario acoger a las gentes de otros pueblos que acuden a vivir entre nosotros como durante siglos esos pueblos y esas tierras acogieron a millones de europeos que huían de la pobreza, de la persecución o de la marginación. Los inmigrantes son prenda de futuro. Gobierno mundial Una de las conquistas que han aportado las nuevas tecnologías es la de poder relacionarnos y sabernos intercomunicados. Nunca como ahora se ha hecho posible la participación en la discusión de los problemas que aquejan a nuestra sociedad y, por lo tanto, la cooperación leal en su resolución. Pero caminamos con el pie en el acelerador mientras mantenemos la mirada en el retrovisor. Pretendemos resolver los problemas nuevos con instrumentos viejos. No es posible. Es el tiempo de la imaginación para alumbrar instituciones nuevas, como en su día se inventaron la monarquía, la república, la democracia, los parlamentos, las constituciones, los partidos, los sindicatos, las federaciones y tantas otras a las que nos hemos acostumbrado, aunque algunas no tengan más que algunos siglos. Es posible configurar nuevas formas de convivencia de las que surgirán las instituciones adecuadas. No hay más que ver la rapidez con la que se han organizado y expandido el FMI, el BM, la OMC y los sistemas que regulan las actividades bancarias, bursátiles y financieras. Si no un gobierno mundial, por los peligros de uniformización que afectarían a la diversidad cultural, sí es posible estructurar instituciones globales a escala mundial con poderes efectivos sostenidos en la participación ciudadana y apoyados y controlados por la Carta Magna que recoja y defienda los Derechos Fundamentales de los seres humanos, así como los de los animales y los del planeta tierra. Educación para todos El año 2000 fue el horizonte de programas globales como la Educación para Todos, acordado en Jomtien, Tailandia, en 1990. A fines de abril tuvo lugar en Dakar, Senegal, el Foro Mundial de la Educación, en el cual se aprobó una nueva Declaración y un nuevo Marco de Acción hasta el año 2015. El objetivo de la educación es el aprendizaje, la formación integral de la persona, el acceso universal a la escuela primaria, la eliminación del analfabetismo adulto preparando a las personas para su participación social. Los responsables políticos deben plantear su tarea en el plano ético, pues los sistemas educativos no son sólo piezas al servicio de la economía, del consumo o del progreso material, sino medios que deben ayudar al desarrollo en plenitud de las potencialidades humanas. El uso creciente de la tecnología de la información en el campo educativo amenaza con producir profundas desigualdades si continuamos extendiendo la educación básica con los mismos criterios utilizados hasta hoy. Es preciso inventar un nuevo lenguaje imaginístico y digitalizado, como en su día de inventaron las lenguas que provienen del sánscrito o el lakoiné dialektós. Ante la diversidad cultural tenemos que diversificar la oferta educativa a fin de asegurar el respeto y el fortalecimiento de las diferentes culturas. Mestizaje Hay que partir del valor supremo de la persona y de la búsqueda de un sentido para la existencia humana. El sentido comunitario de la vida, nos llevará a compartir y servir, ser solidarios más que competitivos, respetar las diferencias contra las tendencias de exclusión y el cuidado por los más débiles y desprotegidos. Porque la solidaridad no es sino la respuesta ante una desigualdad injusta haciendo nuestras las desgracias de los demás. Nuestras naciones son pueblos de pueblos, gestados a través de procesos de mestizaje biológico y cultural, por lo que la apertura a la pluralidad de etnias y culturas es esencial para reafirmar nuestra identidad. Abrirnos y valorar formas de conocimiento y de aproximación a la realidad que trascienden la racionalidad instrumental: los lenguajes simbólicos, la intuición, la sensibilidad a la vulnerabilidad humana, la recuperación creativa de la tradición y el aprecio por la belleza. Entender la libertad como una conquista sobre nuestros egoísmos y los de los demás, como construcción de la autonomía de la persona y de su sentido de responsabilidad, como superación de todas las opresiones mediante la comprensión de los demás para construir un mundo para todos. Reconocer el trabajo como medio de realización personal y no como subordinación acrítica a los intereses del capital ni con el objetivo de maximizar el lucro. Que nos mueva la búsqueda del "otro" en la construcción de un "nosotros" que sostenga el sentido ético de la vida humana, y la presencia constante de la utopía y la esperanza. Bioeconomía Los ciclos de vida de las personas, plantas, empresas, industrias, economías y civilizaciones enteras tienen cuatro períodos distintivos: gestación, crecimiento, madurez y decadencia. La red Internet es el acontecimiento central de la madurez de la economía de la información, y su última etapa se caracterizará por el uso generalizado de chips de bajo costo y de la tecnología inalámbrica que conectará todo. Y dado que los ciclos vitales se superponen, la economía de la información madurará mientras la bioeconomía completa su gestación e ingresa en la etapa de crecimiento durante la década de los 2020. Durante las próximas dos décadas, la biotecnología orgánica se superpondrá con la tecnología de la información. En este período de infotecnología y biotecnología, digitalizaremos muchos procesos biológicos. Hasta ahora, predominan cuatro tipos de información: los números, las palabras, los sonidos y las imágenes. Pero la información llega también de muchas otras formas, como olores, sabores, tacto, imaginación e intuición. El problema es que las tecnologías necesarias para estas nuevas formas de información no han sido desarrolladas lo suficiente para ser comercialmente viables. Pero lo serán para el 2020. Las primeras industrias en beneficiarse de la bioeconomía serán la farmacéutica, la de la salud, la agrícola y la alimenticia. La biotecnología transformará radicalmente la atención médica y pasaremos de la industria de la enfermedad a la de la prevención. Así como el principal problema de la era de la información es la privacidad, en la bioeconomía será la ética. La clonación, los alimentos manipulados genéticamente, la eugenesia, las patentes genéticas y la identificación de las enfermedades hereditarias son sólo algunas de las novedades que ya están creando polémica Hagamos realidad la esperanza Los progresos científicos y los adelantos técnicos sirven a los intereses de una minoría, en vez de contribuir al bienestar de todos. El uso que se hace de la ciencia y la técnica margina o excluye a numerosos seres humanos en el mundo y agrede al medio ambiente. El acceso a los recursos naturales del Sur continua bajo el control de los centros de poder cuasi totalitarios que pretenden gobernar el mundo monopolizando las nuevas tecnologías. Hombres y mujeres de nuestro tiempo buscamos propuestas alternativas porque estamos convencidos de que es tiempo de revertir el curso de la Historia. El destino de la Humanidad se halla en juego. |
José Carlos Gª Fajardo
Este artículo fue publicado en el Centro de Colaboraciones Solidarias (CCS) el 29/09/2000