Sharon y los filisteos de Gaza

Nunca en la historia se había visto que el presidente del Gobierno más poderoso del mundo haya sido despreciado sin que se produjeran terribles consecuencias. Pero también lo han sido la ONU y la UE sin que nadie imponga la fuerza del derecho al dirigente de un pueblo como el de Israel que merece mejor destino. En el caos no rigen la justicia ni el derecho. Por eso, es preciso alzarse para evitar que un falso héroe repita "¡Muera Sansón con los filisteos!", como gritó en Gaza el juez bíblico antes de "matar en un momento a más de cuantos había matado en vida". Porque los filisteos somos todos nosotros, las personas que se alzan ante la injusticia y el desorden.

La UE adolece de un proyecto de futuro audaz, imaginativo y consensuado capaz de sustituir a la obsesión por la máxima productividad y de equilibrar la presión de los centros de poder que ya no residen en una nación imperialista sino en una nueva forma de Imperio.

Ya no hay un poder genuinamente democrático sino un poder oligárquico cuya hegemonía norteamericana actúa bajo la influencia de las grandes transnacionales financieras y productivas. Este nuevo Imperio es la reacción ante la crisis de los viejos sistemas. Se trata de un Imperio cuyo centro está en todas partes y su circunferencia en ninguna.

Junto a los traumáticos terrorismos individuales, de grupos o de Estados, afloran experiencias como el Foro de Porto Alegre que ha sido un ejemplo de imaginación. Un espacio abierto de encuentro para la reflexión, el debate de ideas, la formulación de propuestas, el libre intercambio de experiencias y la articulación para acciones eficaces, de entidades y movimientos de la sociedad civil que se oponen a la política de globalización impuesta por neoliberalismo y al dominio del mundo por cualquier forma de imperialismo.

La mundialización de las resistencias y de las luchas protagonizada por un amplio sector del movimiento "antiglobalización" se funda en la certeza de que sólo ante la multiplicación de la presión social el modelo dominante puede ceder y conceder.

Frei Beto afirma que ante la situación de la humanidad en nuestro planeta, hay que buscar una alternativa al actual modelo económico, para que la desesperación no fomente más el terrorismo. Y esa alternativa pasa por el cambio de valores, y no sólo de mecanismos económicos.

Si el mundo ronda en torno a la economía y la economía gira en torno al mercado, eso significa que éste se sostiene por encima de los derechos de las personas y de las riquezas de la Tierra. Decide la vida y la muerte de la humanidad. Los productos pasan a ser sujetos y las personas objetos. Es el producto lo que imprime valor a quien lo posee. Los desposeídos carecen de valor y, descartados del juego económico, son atraídos a reverenciar la abundancia de los privilegiados.

Para conciliar mercado y planificación es preciso recuperar el bien común, de modo que la ciudadanía se sobreponga al consumo y los derechos sociales de la mayoría a los privilegios de la minoría.

El Foro Social Mundial ha supuesto una luz al final del túnel, rescatando la esperanza de tantas personas comprometidas que se avergüenzan de convivir con 4 mil millones de víctimas de un sistema que imprime al pan valor de cambio, como mercadería, y no valor de uso, como bien indispensable para nuestra sobrevivencia.

Ante nuestros ojos se suceden bombardeos cuyos paradigmas son los "asesinatos selectivos" en Palestina y el exterminio de civiles en Oriente Medio, en Chechenia, en Filipinas, en Colombia, en África y en Asia Central con el objeto de que Occidente se garantice las reservas de materias primas y los recursos.

La osadía ha llegado a extremos inverosímiles como la pretensión de los dirigentes de EEUU que han decidido poner en jaque al mundo entero con una guerra inhumana en la que seleccionan sus víctimas al margen de la ONU y con la complicidad de las potencias europeas y sus epígonos de la OCDE, el Norte sociológico, a cuyo servicio parece estar el resto de la humanidad. Se han conculcado los derechos fundamentales, la seguridad jurídica, las libertades y la soberanía de los pueblos pretendiendo una falsa guerra ideológica cuando sólo se trata de una política imperialista de conquista y de dominio.

Ya hay académicos de reconocida autoridad que se preguntan quién manda en el contubernio entre los Gobiernos de EEUU e Israel. Aunque todos coinciden en que las víctimas, además de la población palestina, serán inocentes ciudadanos judíos de todo el mundo que ya se alzan protestando contra tanta locura. El "Nunca más" de la Shoa, tiembla en las mentes de quienes se atreven a hablar de un nuevo holocausto, al que no son ajenos algunos dirigentes árabes que pudiendo aportar soluciones sostenibles se aferran a sus infames privilegios. Con la décima parte de la fortuna de algunos dirigentes árabes se solucionarían las necesidades de sus pueblos.

Caído en ridículo el pretendido fin de la historia y desautorizada la falacia del conflicto de civilizaciones, se ha levantado el espantajo del terrorismo universal. Lo que hay son terroristas. Desintegrado por sus incoherencias internas el fantasma de la URSS, se precisaba un "enemigo" para justificar una loca carrera armamentista convertida en motor de la nueva economía. La historia descubrirá si todo lo sucedido desde el 11 de septiembre no obedecía en buena parte a un proyecto diabólico que como a Pigmalión se les ha escapado de las manos.

La guerra manifiesta una falta de imaginación incapaz de aportar alternativas apoyadas en la justicia, la libertad y la solidaridad. Pero tampoco son de recibo los "seudo Sansones" que pretenden arrastrar en su locura a todo un pueblo que habitaba las tierras de Gaza antes de que llegaran los israelitas, "haciendo "lo que el señor reprueba" y por eso fueron entregados a sus enemigos.

José Carlos Gª Fajardo

Este artículo fue publicado en el Centro de Colaboraciones Solidarias (CCS) el dd/mm/aaaa