Esperanzadoras propuestas de Jeffrey
Sachs
Acaba de celebrarse en Durban, Sudáfrica, la Xª "Cumbre económica para el África Austral" en la cual Jeffrey Sachs, profesor de economía internacional en Harvard, ha decidido poner su sabiduría y experiencia al servicio de un orden económico internacional más justo que el actual, regido por la ley del más fuerte y controlado por el FMI y el BM y que ocasiona peligrosas injusticias sociales cada vez más difíciles de controlar. Sachs propone un nuevo mapa del mundo que supere la división entre capitalistas y comunistas, así como la insostenible clasificación entre países desarrollados y otros en vías de desarrollo. ¿De qué desarrollo si el primer mundo mantiene sus niveles de consumo gracias a la explotación de las materias primas de los pueblos empobrecidos del sur que necesitarían de un imposible 5º mundo para poder explotarlo y así alcanzar los niveles que les proponen las instituciones de Bretton Woods? La parte más pequeña de la Humanidad, un 15%, unos mil millones de seres, suministra la casi totalidad de la innovación tecnológica. Hay una segunda parte, unos tres mil millones de personas, que no innovan pero que utilizan la tecnología para producir lo que consumen y para fabricar productos que otros necesitan. Finalmente, unos dos mil millones de personas que no pueden utilizar las conquistas tecnológicas del mundo moderno. El profesor Sachs ha presentado en un artículo en The Economist unas propuestas para que en el siglo XXI la innovación no sea el patrimonio del 15% de una humanidad interrelacionada globalmente. El presidente sudafricano, Thabo Mbeki, ha insistido sobre los progresos realizados por los países africanos y por aquellos que todavía son necesarios para insertar el continente en una economía global. Se felicitó por la consolidación de la democracia en Nigeria, en Tanzania, en Malawi y en Senegal que se unen a países como Túnez, Marruecos, Botswana, Namibia, Egipto, Camerún, Mozambique y otros que se esfuerzan por salir adelante después del fracaso de tantas independencias condicionadas por los agentes económicos y financieros de las antiguas metrópolis. Pero se lamentó por las pocas oportunidades que el mundo de las finanzas ha prestado a Africa en forma de inversiones duraderas. El presidente de Mozambique, Chissano, afirmó que si los países africanos tienen que contar sólo con sus propias fuerzas la tarea será más dura y los riesgos incalculables. Les prometieron que el año próximo estarán mejor representados en Davos. |
José Carlos Gª Fajardo
Este artículo fue publicado en el Centro de Colaboraciones Solidarias (CCS) el 17/07/2000