Porto Alegre: es posible un mundo más justo

Del 25 al 30 de este mes, cerca de 3 mil ciudadanos de todo el mundo llegarán a Porto Alegre, capital de Río Grande del Sur, para participar en el Foro Social Mundial (FSM).

Coincidirá con el Foro Económico Mundial que se celebra en Davos (Suiza). Pero sería un error calificarlo como el "anti Davos del Sur", como hacen sus detractores. Lo que nace "anti" estará condicionado por su adversario y caerá en sus mismos defectos. Los convocantes del FSM sostienen que "Otro mundo es posible" y es preciso planearlo, discutirlo, construirlo. Se busca un consenso que haga la diferencia partiendo de que el movimiento social ha ganado en madurez, como lo demuestran las experiencias en Seattle, Washington y Praga y que prueban que hay posibilidades reales para un nuevo consenso que permita construir una referencia política mundial.

Los profetas y los genios siempre se han adelantado en la interpretación de los signos de los tiempos. Los poderosos se resisten por miedo a perder sus privilegios, pero la historia demuestra que los audaces han encontrado salidas vigorosas para situaciones que hubieran conducido al desastre. Nuestro modelo de desarrollo está agotado, la alternativa comunista fue un fracaso y los fundamentalismos nacionalistas o religiosos son suicidas.

Se impone la búsqueda de odres nuevos para el vino nuevo que ya canta en las tinajas. Se precisa una capacidad especial de escucha para acoger las diferencias y propiciar la unidad en la diversidad. No sólo es mundial la economía, sino la protección del medio ambiente, las desigualdades sociales y la lucha por los derechos humanos.

Los dos grandes temas de la agenda de debate son: la riqueza, su producción y distribución; la relación entre las naciones; la circulación de los capitales; los planes de ajuste estructural y la degradación ambiental. Después, un gran bloque sobre la democracia. Las instituciones, la representación ciudadana así como ese proceso ascendente de instituciones financieras, como el BM, el FMI, la OMC, que mantienen el control incluso de los espacios nacionales. E imponen reajustes, según su óptica, a todo el planeta, sin consulta, sin discusión, autoritariamente.

La construcción de alternativas válidas para el planeta obliga a conocer las diversas experiencias locales y regionales. En Porto Alegre, se impulsa el modelo de "presupuesto participativo", que parte de la idea de una activa participación popular en la gestión publica democrática.

Concepción renovadora que rompe con la tradición latinoamericana de un Estado autoritario, instrumento y representante del poder político de una minoría como herencia de los Estados coloniales.

El Foro Social Mundial podría ser algo más que eso...

José Carlos Gª Fajardo

Este artículo fue publicado en el Centro de Colaboraciones Solidarias (CCS) el 12/01/2001