La CIA y el Mosad de Israel
Europa
reclama un papel similar al de EEUU en el proceso de paz en Oriente Próximo
por considerar que está agotado el modelo de Camp David con la
participación exclusiva de palestinos, israelíes y norteamericanos.
Y porque la UE financia con 30.000 millones de pesetas a los palestinos
mientras que el papel de Javier Solana en la cumbre de Sharm el Sheij
ha sido de convidado de piedra. Europa empieza a cansarse de financiar
a una de las partes para compensar la prepotencia de la otra. Hay que replantearse el engaño del contencioso que parece jugarse entre dos naciones. La Autoridad Palestina no es un Estado, porque Israel lo impide por la fuerza. Los palestinos estaban en esa región desde hacía centenares de años, fueron expulsados, desde 1948, en sucesivas conquistas militares mientras anexionaban las tierras que les pertenecían. El Consejo de Seguridad de la ONU no ha reconocido esas anexiones y sus resoluciones obligan a volver a las fronteras legales y a no hacer de Jerusalén la capital del Estado de Israel nacido como respuesta a la petición de "un hogar para un pueblo". Humanitario anhelo que los ingleses, por medio de Lord Balfour, prometieron en 1917 al movimiento judío internacional, a costa del pueblo palestino. Parecidas promesas habían hecho a los árabes si se alzaban contra el imperio Otomano. Decepcionaron a todos menos a los judíos que no cesaron en su política de asentamientos, de proclamación de un Estado por voluntad propia y de expansión incesante a costa del pueblo palestino y la expulsión de cuatro millones de personas que viven el éxodo desde hace 50 años. Ahora parece como si Israel pudiera "conceder" tierras que nunca le pertenecieron a cambio de paz. Los judíos marcharon al exilio en el año 135, después de que el Templo fuera derribado por los romanos, en el año 70. Muchos rabinos y pensadores judíos proclamaron que el regreso a Jerusalén sería sólo "conducidos por el Mesías" y todavía hay muchos que denuncian como una blasfemia la pretensión de crear un Estado judío con la reedificación del Templo. Se pretenden "pueblo elegido" por un Dios suyo, pues dicen que es "el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob/Israel". Respetable pretensión siempre que no se quiera imponer a costa de otros pueblos como cananeos, filisteos, jebuseos o amorreos. Muchos judíos no son creyentes, pero exigen con todo derecho el respeto a sus señas de identidad culturales. Lo que no es de recibo es imponer un respetable mito a pueblos que no lo comparten y que exigen el mismo respeto a sus concepciones de la vida y a sus señas de identidad. Jamás se podrán justificar persecuciones a pueblo alguno en nombre de ideología alguna. A nadie ni nunca en ningún lugar ni en momento alguno. No se puede imponer una patente de corso apoyada en el judaísmo internacional con su fuerza en EEUU. El momento para la crisis es el peor imaginable (¿o el mejor para determinados intereses?). Clinton está paralizado por las elecciones y no puede más que solidarizarse con Israel para no poner en peligro las elecciones de su vicepresidente a la Casa Blanca y de su esposa al puesto de senadora por Nueva York, donde el voto judío es decisivo. Barak no ha podido evitar la provocación del líder extremista Ariel Sharon invadiendo la Explanada de las mezquitas con un millar de policías y de soldados. Kofi Annan no puede tomar iniciativas porque su mandato termina antes de un año y ya ha comunicado su deseo de presentarse a una reelección, imposible sin el apoyo de EEUU. Pero lo insólito es la presencia en Tel Aviv del Director de la CIA, Georges Tennet, para "organizar y supervisar personalmente" el alto el fuego. ¿A qué título? Parece como si Israel funcionase como una colonia o una base de EEUU en Oriente Medio. Su armamento, sus finanzas, la protección que recibe del sistema de seguridad norteamericano, la presión del lobby judío sobre la opinión pública mundial parecen indicarlo. Tanto la UE como Rusia, China y los miembros de la Liga Arabe deberán pedir explicaciones de esta simbiosis de la CIA con el MOSAD. Para que no sigan padeciendo seres inocentes. Todo diálogo es posible. La prepotencia se paga siempre. |
José Carlos Gª Fajardo
Este artículo fue publicado en el Centro de Colaboraciones Solidarias (CCS) el 20/10/2000