Holocausto del pueblo palestino

El periódico americano The Los Angeles Times recogía un artículo sobrecogedor en el que el rabino Lerner denunciaba las amenazas de muerte que recibía por defender el fin de las ocupaciones israelíes en Cisjordania y el derecho de los palestinos a vivir en las tierras que les pertenecen desde hace dos mil años. Lerner dirige Tikkun, la publicación judía más libre e ilustrada en su empeño por transformar un mundo enloquecido.
“Asumía estas amenazas, escribe, como represalias por criticar la política de Israel pero mi alarma creció cuando vi mi dirección personal publicada en Internet animando a cualquier “auténtico israelita” a asesinar a este traidor al pueblo judío calificándome como uno de los tres judíos americanos a abatir, con Noam Chomsky y Woody Allen”.
El rabino Lerner recordaba que, en el movimiento de oposición a la guerra de Vietnam de los años sesenta, “apelábamos a los más altos valores de la democracia americana”. Hoy también, “en el movimiento judío por la paz, los valores del pueblo judío recuerdan que todo ser humano ha sido creado a imagen de Dios y que la violencia contra el pueblo palestino es una tragedia comparable a las padecidas por el pueblo judío. A pesar de que muchos israelíes no admiten esta equivalencia moral pues creen que ningún sufrimiento es comparable al suyo. De ahí su insensibilidad ante los padecimientos de un pueblo sin ejército, con diez veces más muertos, confinados en minúsculos territorios donde no pueden procurarse alimentos, educación ni cuidados médicos”.
El autor denunciaba que esa crueldad inhumana contra los palestinos se dirige ahora contra los judíos partidarios de la paz.
“No importa que mi hijo haya servido en el ejército israelí, que yo sea partidario del Estado de Israel y que dirija una sinagoga en San Francisco. Para estos extremistas no soy más que un judío que se odia a sí mismo y al que cualquier terrorista puede asesinar.”
Deploraba el rabino que muchos no judíos no se atrevan a criticar los errores de Israel por miedo a que los consideren antisemitas. “El pueblo judío necesita cristianos que denuncien el antisemitismo y se unan a los judíos progresistas para criticar la política inmoral y autodestructiva del gobierno israelí”.
Lerner había pedido a los palestinos que, a ejemplo de Luther King y de Ghandi, renunciaran a la violencia. Hoy pide lo mismo a los israelíes no sólo contra los palestinos sino contra los judíos que no comparten su injusticia y su crueldad.
Ante la conmoción que ha producido el asesinato, mediante un misil lanzado a la muchedumbre, de un anciano en silla de ruedas que salía de orar en la mezquita, la opinión pública mundial se pregunta si no es hora ya de que los judíos del mundo entero denuncien la política genocida del Gobierno del Estado de Israel. Que este anciano, a los ojos de mucha gente, sea responsable de enviar a múltiples palestinos suicidas no invalida el hecho de que para más de mil millones de musulmanes represente la resistencia a vida y muerte de un pueblo masacrado y expulsado de sus propias tierras. Como los franceses bajo la ocupación nazi, todos los pueblos colonizados bajo la bota militar de las potencias europeas, la lucha de los vietnamitas contra franceses y norteamericanos y tantos otros ciudadanos que fueron héroes para sus pueblos y asesinos para sus agresores. Igual que los españoles bajo Napoleón y que Goya inmortalizó en los Fusilamientos del 3 de mayo.
Nunca podrán alegar los judíos del mundo entero, así como su patrocinador EEUU, que no sabían lo que estaba sucediendo. Se trata de un holocausto semejante al que padecieron sus antepasados por el hecho de pertenecer a un pueblo. Como hoy padecen ese exterminio los ciudadanos palestinos. El silencio de las personas que sostengan al Estado de Israel los hará cómplices de un sistema de muerte con terribles consecuencias. Y todo eso a pesar del enésimo veto que los EEUU han impuesto en el Consejo de Seguridad para que saliese adelante una resolución condenando este asesinato selectivo y repugnante que anunció los asesinatos de autoridades palestinas reconocidas internacionalmente. Con Bertold Brecht volveremos a lamentar “Primero cogieron a los comunistas, pero no dije nada porque yo no era comunista. Luego se llevaron a los judíos, pero no dije nada porque yo no era judío. Luego se llevaron a los obreros, pero yo no dije nada porque yo no era obrero. Después se metieron con los católicos, pero yo no dije nada porque yo era protestante. Cuando vinieron a por mí, no quedaba nadie para protestar”.

José Carlos Gª Fajardo

Este artículo fue publicado en el Centro de Colaboraciones Solidarias (CCS) el 26/03/2004