EEUU es parte del conflicto entre Israel y Palestina

Hemos caído en una trampa debido a la influencia de los poderosos medios de comunicación: todos aceptamos como inevitable que EEUU tiene que ser árbitro en el conflicto entre Palestina e Israel.
Desde la Unión Europea hasta el Consejo de Seguridad de la ONU pasando por la misma Autoridad Palestina no acaban de comprender que los EEUU no pueden ser árbitros en ningún conflicto provocado por ellos mismos o en el que hayan tomado abiertamente partido.
El Estado de Israel jamás hubiera podido subsistir sin la inconmensurable ayuda promocionada por los lobbies judíos actuando desde sus bases en EEUU y en una Alemania a cuya población han hecho sentirse culpable y pagar miles de millones de marcos como reparación por los actos criminales del partido nazi. La población actual de Alemania no puede servir como chivo expiatorio en beneficio del Estado de Israel que no existía cuando ocurrió el terrible Holocausto. En ese caso habría que pedir cuentas a los actuales gobiernos de la Rusia ex zarista y a los de Polonia y demás estados de Europa que en una u otra ocasión participaron en pogromos, asaltos a guetos judíos, inquisiciones, deportaciones y persecuciones. Sin citar a religiones hoy mucho más comprensivas que en el pasado.
El Presidente de EEUU ha tomado partido por la causa del actual Gobierno de Israel: les han armado y dado la tecnología necesaria para convertir a Israel en uno de los mayores exportadores de armas del mundo, les han proporcionado armamento nuclear y han permitido, al tiempo que transgredían los tratados internacionales, que dispongan de armas de destrucción masiva, químicas y bacteriológicas. Sin el armamento y la ayuda de los satélites, así como de la colaboración entre el Mossad y la CIA no hubiera sido posible mantener la ocupación de territorios palestinos y la escalada de construcciones para asentar a más de 500.000 judíos traídos desde la antigua URSS, puesto que les pagan el viaje y les ofrecen vivienda gratis y trabajo. De ahí que no sepan dónde realojarlos al tener que retirarse como exigen las resoluciones de la ONU.
El drama es que se está incrementando el número de israelíes que habían nacido o que llevaban muchos años viviendo en Israel y que se marchan hacia otros países para iniciar de nuevo sus vidas.
El Plan ofrecido por el Heredero de Arabia Saudí en la Cumbre de Beirut no aporta nada que no estuviera ya en las Resoluciones de la ONU y en Acuerdos como los de Oslo o en el Plan Tennet elaborado por el mismísimo director de la CIA. Muchísimos judíos o israelitas –son sinónimos- pero no israelíes –esto es, ciudadanos del Estado de Israel-, que viven en muchos lugares del mundo disfrutando de los derechos fundamentales, al igual que el resto de los ciudadanos, están en contra del genocidio que dirige Ariel Sharon. Es más, dentro del Estado de Israel muchos ciudadanos israelíes, judíos, árabes, cristianos, que están en contra de estas atrocidades que les recuerdan a las cometidas por los nazis en Alemania o por los racistas responsables del apartheid en Sudáfrica, en Rodhesia, hoy Zimbabwe, y tantos lugares.
Espanta el silencio de los responsables de la UE que no han llamado a consultas a sus respectivos embajadores en Tel Aviv. El ministro de Asuntos Exteriores español califica de "terroristas" las acciones de los palestinos y de "violencia extrema" las de los soldados israelíes. El Presidente español no deja de manifestar su sintonía con el presidente Bush, creyendo que así fortalece su postura en la lucha contra el terrorismo del que ha hecho el eje de su mandato al frente de la UE, y no el de la justicia social y la lucha contra la pobreza.
Israel sigue recibiendo armas mientras a los palestinos se los niegan, o se monta un escándalo mediático ante un barco con armas dirigidas a la Autoridad Palestina. EEUU utiliza un doble lenguaje en el Consejo de Seguridad de la ONU donde ha vetado la censura del Consejo mientras el presidente Bush sigue proclamando que "Sharon tiene derecho a defenderse de los terroristas palestinos".
El presidente Bush desconoce todo lo relativo a las civilizaciones, culturas e historias del resto del mundo, no ha vacilado en caer en el fundamentalismo de dividirlos a todos en "amigos del Bien o partidarios del Mal", llegando a utilizar el termino, fundamentalista también, de "cruzada".
Los miembros de la UE, los países árabes e islámicos, así como el resto de países no alineados deberían formar un frente común ante este auténtico genocidio del pueblo palestino.
Entre otras razones por el bien del pueblo judío, que tiene derecho a vivir en paz, libre de la barbarie que este tipo de criminales –cuyo representante actual es Sharon- ha atraído históricamente sobre ellos y que podría volver a repetirse por desgracia.

José Carlos Gª Fajardo

Este artículo fue publicado en el Centro de Colaboraciones Solidarias (CCS) el 05/04/2002