Dos varas de medir

La elección del general Sharon al frente del Gobierno de Israel debe llamar la atención de las democracias. Peligra la paz en una zona sensible.
Entre sus miembros están el general Zeevi, partidario de la "expulsión" de los palestinos, y Avigdor Lieberman, que amenazaba con "bombardear Bagdad, Teherán y la presa de Assuán". La extrema derecha exige mantener las colonias judías en territorio palestino.
Recordemos otras situaciones:
Kurt Waldheim, antiguo secretario general de la ONU y presidente democrático de Austria, fue acusado de haber simpatizado con los nazis en su juventud. EE.UU. escuchó a su protegido Israel y le prohibió a Waldheim la entrada en el país. No pudo presentarse a la reelección.
Boutros Ghali, responsable de las Cumbres de la ONU en favor de los desheredados, presentó su candidatura para un segundo mandato. Israel presionó a EE.UU. para que utilizara su veto en el Consejo de Seguridad, a pesar de los 14 votos a favor de Ghali, por haber presentado un Informe sobre las masacres del Ejército israelí en el Líbano.
El partido de Haider obtuvo la mayoría de votos en Austria lo que motivó una campaña que consiguió el aislamiento diplomático de Austria.
La política inhumana de Milosevic provocó el respaldo de Europa y EE.UU., a pesar de la oposición de Rusia.
Sharon es responsable de las matanzas de Sabra y de Chatila; su provocación en Jerusalén ocasionó hasta hoy 445 muertos (67 israelíes), dispone del mayor arsenal de la región y rechaza las resoluciones de la ONU. No caben dos varas de medir.

José Carlos Gª Fajardo

Este artículo fue publicado en el Centro de Colaboraciones Solidarias (CCS) el 09/03/2001