En Johanesburgo nos engañan
Representantes
de organizaciones no gubernamentales, expertos y periodistas de todo el
mundo aseguran que la II Cumbre de Johanesburgo fracasará porque
su agenda estará supeditada a los intereses de los países
más ricos. La política de Washington ha boicoteado todos los intentos para frenar el deterioro ambiental, como su rechazo a ratificar el Protocolo de Kioto sobre cambio climático, con el pretexto de que eso "afectaría a su industria". Fue el padre del actual Bush quien se negó a ratificar los Acuerdos de la Cumbre de Río en 1992. En Johanesburgo pretenden establecer estrategias para reducir la pobreza y diseñar nuevas políticas mundiales sobre la protección de la energía, la salud, la agricultura, el agua y la conservación de las especies. Pero el documento final ya está redactado desde hace dos meses. En marzo participé como experto en una reunión de la ONU para preparar esta Cumbre, pero el documento final ya estaba redactado antes de comenzar nuestras intervenciones. Me sentí estafado. Kofi Annan reconoció que no ha habido voluntad de las naciones ricas para cumplir "las promesas que hicieron en Río, para proteger el medio ambiente y ayudar al mundo en desarrollo a vencer la pobreza, pues esa cuestión quedó relegada por los conflictos, la globalización y el terrorismo". ¿A quienes pretenden engañar? Las negociaciones confirmarán la subordinación del tema ambiental a los dictados de la Organización Mundial de Comercio (OMC). El borrador del documento final de la Cumbre (que elaboraron los ministros de Medio Ambiente de todo el mundo hace meses) es decepcionante, pues considera la apertura comercial y liberalización financiera un instrumento para enfrentar el deterioro ambiental. Cada año se destruyen 15 millones de hectáreas de bosque. La deforestación en Africa ocasiona la pérdida de 5 millones y medio de hectáreas anualmente. Hay más de 2 mil millones de hectáreas afectadas por erosión irreversible debido a la actividad humana, una superficie como la de Estados Unidos y México. La desertificación se incrementa cada año. La dotación de agua dulce por habitante disminuye. La mitad de los ríos del mundo se encuentran contaminados por el uso de agroquímicos y deshechos urbanos. De las 21 zonas pesqueras, 18 se encuentran sobre explotadas y esquilman las reservas al capturar peces jóvenes. La pérdida de biodiversidad se ha acelerado. Más de 25 por ciento de los mamíferos y 12 por ciento de las aves existentes están amenazados. EEUU con una población del 4% del planeta contamina un 25% debido a su desarrollo industrial. Pero se oponen a las políticas de desarrollo sostenido diseñadas para contrarrestar los efectos nocivos de la globalización. Los países empobrecidos piden a los industrializados que abran sus mercados a sus productos agrícolas y que les transfieran tecnología. Más que enviarles la ayuda de sus excedentes de producción. Pero el nefasto Bush acaba de proponer la tala de bosques para evitar incendios. La reacción crítica fue demoledora pues la industria maderera sería la única beneficiaria. Pocas veces se habrá visto un dirigente político más necio o más desvergonzado en sus declaraciones. De ahí que Europa tenga que asumir el liderazgo mundial en defensa del medio ambiente. Las recientes riadas han mostrado el efecto invernadero. James D. Wolfensohn, presidente del Banco Mundial, ha lanzado esta pregunta "¿Vamos a dejarles a nuestros hijos un mundo más pobre, con más personas hambrientas, un clima errático, menos bosques, menos biodiversidad y más inestabilidad social que el mundo de hoy?" Gran parte de la responsabilidad en la respuesta la tiene la banca internacional que promueve políticas de desarrollo criminales para un desarrollo sostenible. |
José Carlos Gª Fajardo
Este artículo fue publicado en el Centro de Colaboraciones Solidarias (CCS) el 25/08/2002