Resistencia ante la cumbre del FMI
en Praga
Estos
días se celebra en Madrid la V Conferencia Iberoamericana sobre
la Familia. Asisten más de 200 delegados de veinte países
y participan medio centenar de profesores de 40 universidades iberoamericanas.
Me encargaron la conferencia inaugural de apertura sobre el tema "Iberoamérica
y la globalización: Desarrollo y subdesarrollo". Comencé
contando que "si Alicia tuviera que regresar al País de las
Maravillas, para ver el mundo al revés, no tendría que atravesar
el espejo sino que le bastaría con asomarse a la ventana",
como cuenta Eduardo Galeano. Durante una hora estuve desgranando algunos
datos del Informe de Naciones Unidas para el Desarrollo que se publica
todos los años desde 1991. Había compuesto unos grandes
carteles con una serie de datos porque me imaginaba que no iban a creer
a sus oídos. Una vez más comprobé que las informaciones que afectan a aspectos vitales para nuestra sociedad, para la convivencia y para la paz en justicia y en libertad, pasan por los medios de comunicación como el sol a través de un cristal, desbordadas por las informaciones más banales pero que se repiten sin cesar. Yo tenía ante la mente la convocatoria de tantos grupos para manifestarse en Praga, del 26 al 28 de septiembre, ante la 55ª Asamblea Anual del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial (BM). Allí miles de banqueros, economistas e inversores propondrán la completa liberalización de la economía global como único instrumento para solucionar los problemas que aquejan al mundo y que el Informe anual del PNUD nos recuerda cada año con una obstinación tenaz: El 20 % de la población mundial controla el 87% del PIB mundial, mientras que el 20% más pobre sólo tiene acceso al 1%. Las 225 personas más ricas del mundo acumulan una riqueza equivalente a la que se reparten los 2.500 millones de personas más pobres. La fortuna de tres personas (Bill Gates, Warren Buffet y el sultán de Brunei) era, en 1998, superior el PIB de los 48 países más pobres (600 millones de personas). En 1960 la diferencia de ingresos entre la quinta parte más rica y la quinta parte más pobre era de 30 a 1. En 1998, era de 75 a 1. De las 25 principales corporaciones (aquellas cuya capitalización excede de los 86.000 millones de dólares), más del 70% pertenecen a EEUU, el 26% son europeas y el 4% japonesas. En 1970, el movimiento de capitales en el mundo era de orden productivo y sólo el 20% especulativo. Hoy, los porcentajes se han invertido: el 80% del billón trescientos mil millones de dólares que circulan a diario por el planeta no crean trabajo, ni educación ni riqueza. Más de 80 países registran una renta inferior a la de hace una década. Los países industrializados poseen el 97% de las patentes. Diecisiete países africanos tienen una deuda externa que supera el 100% de su riqueza nacional. Mientras tanto, 40 millones de norteamericanos carecen de cobertura médica. Si venimos al mundo de la revolución informática tenemos que el 80% de las páginas de Internet están en inglés aunque sólo un 10% de la población mundial maneje este idioma. El 20% más rico de la población controla el 93% de los accesos a la red. Las 10 principales empresas de telecomunicaciones controlan el 86% del mercado. ¿Para qué seguir? El FMI y el BM son la punta del iceberg de la globalización en la que ayudan la OMC y el G-7 para controlar el gobierno del mundo por medio de la nueva economía. Gracias al formidable control de muchos medios de comunicación intentaron desprestigiar las manifestaciones de Seattle, al igual que después en Davos, Okinawa, Washington o Bangkok donde el anterior director del FMI, Michael Camdessus, reconoció que "en lugar de emplear tantos esfuerzos en hacer más grande la tarta, quizá hubieran debido pensar en repartirla mejor". Por supuesto, recibió un tartazo en plena cara como rechazo a esa confesión tardía de un hombre que ganaba 70 millones de pesetas al año y que ahora forma parte del Consejo de Economía del Vaticano. Se calcula que unas 15.000 personas irán a Praga para boicotear la cumbre y hacer oír sus protestas. Menos mal que en enero del próximo año tendrá lugar en Porto Alegre, Brasil, la reunión del Forum Social Mundial (FSM). Los participantes serán diferentes: responsables de asociaciones, dirigentes sindicales, representantes de redes de movimientos ciudadanos (culturales, ecológicas, feministas, de derechos humanos etc). Hoy la red de redes se ha convertido en un formidable instrumento de resistencia ante tanta injusticia social. Mientras tanto, es bueno participar en estos movimientos de resistencia para no convertirnos en cómplices con nuestro silencio. |
José Carlos Gª Fajardo
Este artículo fue publicado en el Centro de Colaboraciones Solidarias (CCS) el 22/09/2000