"La pena de muerte ahorra dinero al contribuyente"

El general Vernon A. Walters, subdirector de la CIA en los gobiernos de Nixon y Ford fue protagonista de una rueda de prensa de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander (España). Este general con aspecto de haber peleado en mil batallas, participó en cinco guerras, llegó hasta la sala de prensa en silla de ruedas, en calidad de director del seminario "Los presidentes de Estados Unidos, de la Segunda Guerra Mundial a la Guerra del Golfo".
La rueda de prensa se convirtió en un duro alegato a favor de la pena de muerte, defendida en términos como "Las condiciones son diferentes en los distintos países. No se ven las cosas de la misma manera. Nosotros tenemos una criminalidad muy fuerte y no vamos a mantener durante 60 años en una cárcel a un criminal, alimentándolo con dinero que podría ser utilizado para los pobres..."
El mensaje dejó helado a los periodistas presentes en la sala.
El general norteamericano, Vernon Walter, no dudó en explicar que cada país tiene derecho a decidir por sí mismo y que gracias a la política "made in USA" el mundo es más libre de lo que sería sin la fuerza de los Estados Unidos.
Ante las preguntas de algunos periodistas, saltó encolerizado y manifestó que, "en materia de democracia, los EE.UU no aceptan lecciones de nadie".
La rueda de prensa continuó en parecidos términos y no dudó en "desvincular a EE.UU de cualquier relación con el general Pinochet" así como en afirmar que en gastos militares se había producido una gran reducción, "de cuatrocientos mil millones de dólares con Reagan a los doscientos veinte mil millones actuales".
Es impresionante el cinismo con el que este viejo general cuenta, desde una silla de ruedas, la versión imperialista del país más poderoso de la tierra en su pretendida misión de extender la paz americana al mundo. Justificó hasta la saciedad la actuación de la CIA que, en la defensa de los intereses de EEUU, que él identifica con la mejor política para la humanidad, no conoce fronteras.
Ahora, el viejo general Walters emplea su tiempo en narrar sus apasionantes experiencias en cursos, como el de la Menéndez Pelayo.
Con amigos así, no necesitamos que nadie nos defienda de nuestros enemigos. El mundo puede descansar en paz, aunque esta sea la de los cementerios.

José Carlos Gª Fajardo

Este artículo fue publicado en el Centro de Colaboraciones Solidarias (CCS) el 18/08/2000