La memoria y el olvido

"Amnistía Internacional pide a todos los gobiernos que procedan a la abolición de la pena de muerte en su legislación y en la práctica... y que conmuten todas las penas de muerte y suspendan las ejecuciones".
En 1999 se ejecutaron oficialmente a 1.813 personas y se condenaron a muerte a 3.857. El 85 por ciento de las ejecuciones tuvieron lugar en China, Irán, Arabia Saudí, R. D. del Congo y Estados Unidos.
EEUU son la única potencia del mundo libre en la que se mantiene la pena de muerte con una utilización en aumento y con un candidato a Presidente que permitió la ejecución de un centenar de reos.
No sólo han asesinado "legalmente" a centenares de personas en los últimos años sino que gran parte de esas ejecuciones son denunciadas por organismos civiles norteamericanos como violencia discriminada contra negros, hispanos, con incapacidad mental o menores de edad cuando delinquieron.
La inseguridad jurídica para esas minorías, junto a los más pobres, es un atentado a los principios de seguridad jurídica y de primacía de la ley que caracterizan a los Estados de derecho.
EEUU están al margen de la Declaración universal de derechos del hombre que reconoce en el derecho a la vida el fundamento de todo el ordenamiento jurídico.
Desde hace años se han arrogado la pretensión de distribuir patentes de democracia en el mundo. No sólo realizaron embargos, sanciones y coacciones que han llevado a la ruina económica a pueblos enteros y a la muerte a más de medio millón de niños en Irak, por ejemplo, sino a bombardeos contra poblaciones indefensas sin el mandato del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas ni la previa e inexcusable declaración de guerra. Esto las ha convertido en agresiones por las que deberían de ser llevados ante Tribunales Internacionales.
Ahora pretenden que rija la inmunidad para sus militares, funcionarios y dirigentes ante el Tribunal Penal Internacional. Siempre que le ha convenido, EEUU se ha alineado con brutales regímenes donde se conculcan los derechos humanos como cuando se acordó establecer el TPI en que votó en contra junto a China, Turquía, Filipinas, Israel, India y Sri Lanka.
España, que tanto protagonismo desea en la UE, ante el eje París-Berlín, tiene la obligación moral de encabezar una petición oficial al Gobierno de EEUU urgiendo la abolición de la pena de muerte para que el olvido no invada la memoria y nuestros nietos no tengan que avergonzarnos preguntándonos qué hacíamos como cómplices del mayor imperio del mundo sin denunciar sus crímenes. Como la población de la Alemania de Hitler miró para otro lado mientras se producía el Holocausto que Israel también ignora cuando conviene.

José Carlos Gª Fajardo

Este artículo fue publicado en el Centro de Colaboraciones Solidarias (CCS) el 19/06/2000