Acuérdate de Guantánamo

En la Universidad de Madrid se ha iniciado una campaña utilizando los móviles con este mensaje “Acuérdate de GUANTÁNAMO. Pásalo”. Comienzan a proliferar carteles para que nuestro silencio no nos convierta en cómplices de estos crímenes contra la humanidad.
Se hunden los fundamentos del derecho ante nuestro silencio por la situación de los presos en Guantánamo. El mundo no ha salido de su horror ante las fotografías y videos que mostraban las torturas en las cárceles de Irak. Pero esos crímenes, propios de regímenes totalitarios nazis y soviéticos, se están practicando en Afganistán y en otros muchos lugares del mundo por quienes pretenden ser espejo de democracia y garantes de los derechos humanos universales.
Guantánamo es el nombre de la localidad donde se levanta la base que Estados Unidos controla en suelo cubano bajo renta perpetua desde hace 90 años. El primer contingente de 680 prisioneros llegó a esa base norteamericana el 11 de enero de 2002. Desde entonces, esos prisioneros permanecen detenidos en calidad de "combatientes ilícitos", lo que le garantiza a Washington desoír el contenido del texto de la Convención de Ginebra, de 1949, sobre la detención y el tratamiento de los prisioneros de guerra. Hasta fuentes oficiales del Pentágono reconocieron que había allí niños de entre 13 y 15 años presos y ancianos de más de 80 años.
La desesperante situación de esos presos de Guantánamo se entiende en el marco de la nueva política exterior emprendida por el presidente de los Estados Unidos, George W. Bush. Una cruzada de invasión, cambio de regímenes, ocupación e imposición de la democracia liberal tal como lo entienden Bush y los halcones de la Casa Blanca. En el fondo, se trata de un nuevo imperialismo a la conquista de recursos energéticos y control de zonas estratégicas.
No son tratados como "prisioneros de guerra", lo que implicaría protección y respeto a sus derechos. Tampoco como "delincuentes" o "criminales", lo que representa el derecho a un rápido y justo juicio frente a un jurado imparcial, acusación e información sobre los cargos en su contra, además de un abogado que los defienda. Las pocas imágenes que se conocen del campo consternaron a la opinión mundial. Se los vio llegar con los ojos tapados, los pies encadenados, maniatados, y en permanentemente posición de rodillas. Y en un evidente estado de confusión, desorientación y anonadamiento producto de las drogas con las que son tratados, según confesión de algunos pocos liberados, de algún capellán y por la denuncia de Amnistía Internacional, entre otras organizaciones.
Entre los presos también hubo ya 30 intentos de suicidio.
La Federación Internacional de los Derechos Humanos denunció que el gobierno de Estados Unidos se ha negado a considerar a estos presos como prisioneros de guerra y no les ha sido imputado crimen alguno. Estados Unidos está vinculado por la normativa internacional en materia de derechos humanos y por la ley humanitaria internacional, en particular el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y el Tercer Convenio de Ginebra, que ha ratificado en ambos casos.
El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos ha determinado que los presos de Guantánamo tienen derecho a ser protegidos por esos instrumentos jurídicos. El Grupo de Trabajo de las Naciones Unidas sobre la Detención Arbitraria ha determinado que los presos de Guantánamo tienen derecho a que el carácter ilegal de su detención sea examinado por un tribunal competente, así como tienen derecho a juicios justos en virtud de los artículos 105 y 106 del Tercer Convenio de Ginebra o en virtud de los artículos 9 y 14 del PIDCP si un tribunal competente determina que no son prisioneros de guerra.
El Convenio de Ginebra exige que los presos sean tratados sin crueldad. Pero, "Las apretadas jaulas metálicas recalentadas por el sol tropical de la base de Guantánamo parecen ser de otra época más brutal", escribió un periodista inglés. "Es una especie de GULAG caribeño y causaría inquietud si fuera de cualquier otro país". Todos son musulmanes. Los presos no saben dónde están. Los están interrogando las fuerzas armadas y los servicios de inteligencia yanquis al mando del general Miller que fue enviado a Bagdad para que endureciera los sistemas de interrogatorio “como hacemos en Guantánamo con gran eficacia”.
Pero tanto la ONU como el director de seguridad de la Unión Europea han dicho que los deben tratar como prisioneros de guerra. La Convención de Ginebra dice que los prisioneros de guerra no tienen que someterse a la interrogación. Pero Estados Unidos considera que sacarles información es crucial para la "guerra contra el terrorismo".
Se sientan precedentes peligrosos en Guantánamo. ¿No es el deber de toda la gente de conciencia oponerse a los crímenes que se cometen en Guantánamo? También la gran prensa norteamericana denunció este terror, empezando por The New York Times, que lo llamó "El escándalo en Guantánamo".

José Carlos Gª Fajardo

Este artículo fue publicado en el Centro de Colaboraciones Solidarias (CCS) el 28/05/2004