Más allá del Lejano Oriente

Bouganville es una isla situada a 800 kilómetros de la capital de Papúa-Nueva Guinea y contiene los yacimientos de cobre más grandes del mundo.
Papúa-Nueva Guinea, con 5 millones de habitantes, pasó, en 1930, de la edad de piedra a la del plástico y ahora se enfrenta a la explotación desenfrenada de sus fabulosas reservas de cobre, oro, petróleo y maderas duras. La otra mitad de Nueva Guinea pertenece a Indonesia con 200 millones de habitantes.
Los Masioi de Bouganville están étnicamente más próximos a la de las Islas Salomón que a los de Papúa. Pero parte de estos territorios fueron dominio de Alemania, de Inglaterra y de administración australiana desde 1906. Es Australia uno de los países que mantiene una presencia financiera más fuerte. (Como sucedió con el descubrimiento de petróleo submarino en sus vecinos de Timor Oriental y así decidió la independencia de este territorio apoyados en criterios étnicos y religiosos).
Las minas de Bouganville y de Ok Tedi – de donde también se extrae oro -, son yacimientos de cobre explotados a cielo abierto que provocan el envenamiento y desborde de los ríos. Los pobladores nativos se alzaron en 1969 como protesta contra las compañías autralianas pero fueron salvajemente masacrados. La mina de oro de Porgera comenzó su producción en 1990 y será la mayor del mundo, fuera de Sudáfrica; hay otra en la isla de Lihir que puede ser todavía mayor.
También se han descubierto importantes existencias de petróleo. Las minas son explotadas por transnacionales, algunas de origen australiano.
El drama es que la explotación minera envenena las aguas y contamina la agricultura y el medio ambiente. La isla de Bouganville intentó su independencia en 1990 auspiciada por Islas Salomón. En ese año, el gobierno de Papúa reimplantó la pena de muerte, 34 años después de su abolición. En los enfrentamientos hubo 1.500 muertos. No olvidemos que el control de la mina de oro de Porgera pertenece al PJV, consorcio anglo-australiano-canadiense con fuerte capital norteamericano.
Se suceden noticias sobre remotas islas del Pacífico y de pequeños estados del sudeste asiático. Las agencias nos hablan de secuestros, de bandidos y hasta de piratas.
Quizá convenga llamar la atención sobre la inmensa ignorancia que padecemos en geopolítica y en ser capaces de situar en la mente territorios de la Melanesia, Polinesia, Micronesia, Papúa y de la auténtica envergadura de Indonesia, Malasia o Nueva Zelanda. De las paredes de las aulas han desaparecido los mapas y la asignatura de Geografía se relega en los planes de estudios.
Quizá convenga repasar la geografía y la historia porque cada día nos contarán más historias de más allá del Lejano Oriente.

José Carlos Gª Fajardo

Este artículo fue publicado en el Centro de Colaboraciones Solidarias (CCS) el 09/06/2000