China nos concierne
Taiwan
ha elegido a Chen-Shui-bian como presidente con el 39% de los sufragios.
Los otros 37% pertenecen a James Soong, disidente del Kuomitang, y un
23% a este partido; luego no hay que confundir elecciones a la Asamblea
Nacional con plebiscito alguno, como han querido hacer algunos comentaristas.
De hecho, el presidente electo se ha desmarcado del "independentismo"
de su partido y prometió que su primera visita sería a Beijing,
capital de China continental, antes de asumir su cargo. Chen-Shui-bian, antiguo alcalde de la capital, abogado de humilde origen y nacido en la isla, creció en oposición al todopoderoso Kuomitang en las filas del Partido Democrático Progresista, formado en 1986 como contrapunto al partido que gobernaba con mano de hierro desde que desembarcara en Formosa el corrupto generalísimo Chiang Kai-shek, amigo de todos los dictadores de la época, después de haber sido derrotado por Mao. Armado por los EEUU, que lo declararon "primera línea de defensa del mundo libre" durante la guerra de Corea, el Generalísimo declaró a la isla "asiento provisional de la República de China, en espera de reconquistar el continente". El Banco Mundial financió, de 1953 a 1985, una estrategia de desarrollo económico orientado a la exportación sobre todo de plásticos, prendas de vestir, electrónica ligera y productos químicos, aprovechando las jornadas de diez horas de una mano de obra sin derechos ni organización política. Su crecimiento fue del 8’6% anual gracias a las ayudas exteriores que prefirieron ignorar su falta de respeto a los derechos humanos porque el coloso comunista del continente los conculcaba sin la menor conciencia de que tenía que respetarlos. En 1971, EEUU decidió estrechar lazos comerciales con la China de Mao y levantó el veto a su ingreso en la ONU, mientras Taiwan perdía su representación en la misma. En 1979, EEUU rompió sus relaciones diplomáticas con la isla, lo cual no le impidió seguir vendiéndole armas y la promesa de que la protegería de su anexión por la China. George Bush vendió a Taiwan 150 cazas F-16 en un gesto condenado por Beijing. Por otra parte, el monolítico Kuomitang se enfrentaba a movimientos sociales que reclamaban derechos humanos y protestaban por la expansión nuclear. EEUU y Occidente han sostenido durante 50 años a un régimen corrupto y sin libertades en la antigua isla de Formosa por ser un bastión anticomunista como tantas dictaduras en Latinoamérica, Africa y Oriente. La población, con un nivel de vida superior al del continente, se oponía a la tesis de Deng Xiaoping de "una nación, dos sistemas", que compartían algunos epígonos del Kuomitang. Separada del continente por 160 kilómetros, con un territorio de 36.000 kilómetros cuadrados y una población de 22 millones, Taiwan mantiene un ejército de 400.000 soldados que no podrían sostener un enfrentamiento con Beijing. EEUU se oponen a la independencia unilateral y no estarían dispuestos a una guerra con China cuyo primer ministro, Zhu Rongji, les recordó su desastrosa experiencia en Vietnam. Lo más importante es que, desde 1995, las relaciones comerciales de Taiwan con la China continental se intensificaron llegando a ser, con 22.000 millones de dólares, el segundo inversor en China, después de Hong Kong. Ahora mandan más las relaciones económicas globalizadas que la política y la actual tensión no ha pasado de una guerra de nervios alimentada por el Kuomitang, que buscaba mejorar sus bazas para la ineludible solución pacífica en la reunificación de China y Taiwan. Los medios de comunicación, controlados por las agencias al servicio de Occidente, han calentado el ambiente llegando a hablar de la posibilidad de una guerra. Lo que buscaban eran motivos para que el Congreso de EEUU aprobara el rearme de la isla. Tras la recuperación de Hong Kong y de Macao, Taiwan es un anacronismo porque siempre formó parte de China. Desde 1683 fue incorporada al Imperio chino durante la dinastía Manchú y su población es de origen chino aunque ahora se pretenda crear un falso problema étnico. Jamás fue independiente ni perteneció a otro país fuera de la invasión japonesa durante la guerra mundial. Nada de lo que suceda en China nos es indiferente porque será uno de los ejes de las relaciones condicionadas por la globalidad. Taiwán está en el área de China y le prestará ayuda para darse instituciones que superen el agotamiento del dinosaurio. La cacofonía de las agencias resulta estéril en la revolución de las comunicaciones. Al neocolonialismo del pensamiento único que impone una globalización prepotente, que tomó a naciones y a pueblos como objetos de mercado y como recursos explotables, ha de suceder la inteligente cooperación entre iguales, promoviendo el diálogo intercultural y siendo consecuentes con los peligros de la explosión demográfica y la limitación de recursos no renovables, entre ellos el agua y el cuidado de un medio ambiente que no soportará un crecimiento descontrolado y canceroso. Urge promover la sociedad del compartir mediante la educación y un desarrollo endógeno, equilibrado y sostenible. El milenario pragmatismo chino encontrará la fórmula adecuada, como en Hong Kong (1997) y en Macao (1999). Sería torpe fomentar nacionalismos separatistas en lugar de inventar fórmulas de cooperación que superen los límites del estado nacional sobrepasado por las nuevas tecnologías. |
José Carlos Gª Fajardo
Este artículo fue publicado en el Centro de Colaboraciones Solidarias (CCS) el 24/03/2000