Ponga una ONG en su desfile
Antes
se decía "siente un pobre a su mesa", para limpiar la
conciencia de quienes causaban la pobreza. Hoy hasta los militares se
visten de ONG para aliviar su responsabilidad en las 30 guerras vivas
que existen en el mundo para mayor beneficio de los fabricantes de armas.
El ministro español de Defensa anunciaba esta semana que el desfile
de las Fuerzas Armadas contará con la presencia de las ONG "por
su colaboración en las misiones humanitarias y de pacificación
que lleva a cabo el Ejército". Las ONG han denunciado indignadas
esta manipulación. Las organizaciones humanitarias llevan siglos edificando la paz sobre un terrazo de bayonetas, mientras los militares siguen engalanándose cada año para celebrar, quizás, que los muertos civiles son diez veces más numerosos en las guerras actuales que en las de principios de siglo. Contra los datos espeluznantes de las guerras claman todos los días las ONG. Una cosa es la compasión por las víctimas y la colaboración con todos aquellos que pueden desempeñaren ocasionales tareas de paz, y otra muy distinta el aplauso al sistema nefasto de la nueva estrategia de defensa de los países del norte. Las ONG deben colaborar en la eliminación de los Ejércitos que son inconcebibles en una sociedad globalizada en la que pueden arbitrarse otras formas de control para garantizar la eficacia de la justicia. Es increíble que traten de hacerles comparsas de los proveedores de muertos y de huérfanos. Las ONG han acogido durante años a decenas de millares de objetores de conciencia y han dado su cara por todos aquellos que apuestan por la paz. Padecieron el rencor de los Gobiernos cuando apostaron por la abolición del servicio militar obligatorio y contra la venta de armas. Ahora quieren que les acompañen en un obsoleto desfile militar. No se trata de criticar al honrado sargento que actúa con su mejor voluntad en Bosnia. La condena sin paliativos es para un sistema que no sabe transformar las lanzas en arados y en podaderas. No obstante, sería de aurora boreal un desfile de militares junto a cooperantes y voluntarios sociales. Hay que apostar siempre por la paz, el desarme y el compromiso social. |
José Carlos Gª Fajardo
Este artículo fue publicado en el Centro de Colaboraciones Solidarias (CCS) el 19/05/2000